Jornada Mundial de las Comunicaciones: El papa Francisco sueña con una comunicación «capaz de dar esperanza»

David López
24 de enero de 2025
En la 59 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa invita a «desarmar» con la mansedumbre las formas de comunicación hostil, para dar paso a la esperanza: «debemos sanar de las ‘enfermedades’ del protagonismo».
Según la crónica de Johan Pacheco para Vatican News, el Santo Padre se ha dirigido hoy, día de San Francisco de Sales, a los periodistas: «Quisiera con este Mensaje invitarlos a ser comunicadores de esperanza, comenzando por una renovación de su trabajo y misión según el espíritu del Evangelio».

El pontífice ha recordado las palabras del apóstol Pedro: «»compartan con mansedumbre la esperanza que hay en sus corazones» (1 P 3,15-16) para desarmar la comunicación; dar razón con mansedumbre de la esperanza que hay en nosotros».

En su mensaje, el Papa ha hecho un repaso a la actualidad del mundo de las comunicaciones «marcado por la desinformación y la polarización, donde pocos centros de poder controlan un volumen de datos e informaciones sin precedentes», ha dicho Francisco, quien ha invitado a los periodista «a ser comunicadores de esperanza, comenzando por una renovación de su trabajo y misión según el espíritu del Evangelio».

Texto completo del Mensaje de la LIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2025

‘Desarmar’ la comunicación

«Desarmar la comunicación», apunta el Papa, es una prioridad en estos tiempos, advirtiendo que «con mucha frecuencia la comunicación no genera esperanza, sino miedo y desesperación, prejuicio y rencor, fanatismo e incluso odio». Del mismo modo, ha denunciado que «se usa la palabra como un puñal; se utilizan incluso informaciones falsas o deformadas hábilmente para lanzar mensajes destinados a incitar los ánimos, a provocar, a herir», insistiendo en «la necesidad de ‘desarmar’ la comunicación, de purificarla de la agresividad».

El Santo Padre, que se dirige al primer colectivo que va a vivir el Jubileo en Roma a lo largo de este año,  afirma a su vez que «la esperanza es una virtud escondida, constante y paciente. Sin embargo, para los cristianos la esperanza no es una elección opcional, sino una condición imprescindible». Y señala de manera particular el estilo de proximidad de los «compañeros de Emaús» que «siguiendo al mayor Comunicador de todos los tiempos, Jesús de Nazaret, que a lo largo del trayecto dialogaba con los dos discípulos de Emaús haciendo arder sus corazones por el modo en el que interpretaba los acontecimientos a la luz de las Escrituras».

Expresa el Papa Francisco sus sueños sobre el mundo de la comunicación: «que sepa hacernos compañeros de camino». Con la capacidad «de hablar al corazón». Y que ayude «a reconocer la dignidad de cada ser humano y [a] cuidar juntos nuestra casa común». Una comunicación «que no venda ilusiones o temores, sino que sea capaz de dar razones para esperar».

Esperar juntos

Invita el Papa a «esperar juntos» mientras se cruza la Puerta Santa del año jubilar, permitiendo a «Dios que nos levante, a dejar que nos abrace y nos inunde de misericordia».

«El Jubileo nos recuerda que cuantos trabajan por la paz «serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9). Así nos abre a la esperanza, nos indica la exigencia de una comunicación atenta, tranquila, reflexiva, capaz de indicar caminos de diálogo».

Y anima a los comunicadores «a descubrir y a contar las numerosas historias de bien escondidas entre los pliegues de la crónica». Encontrando semillas de esperanza y darlas a conocer: «Esta comunicación puede contribuir a entretejer la comunión, a hacernos sentir menos solos, a descubrir la importancia de caminar juntos».

Este artículo se ha leído 304 veces.

Un comentario

  1. Erradicar la desesperanza, comunicando con esperanza
    Al margen de cualquier contexto religioso, culto, creencia, doctrina, credo o ley, todo ser viviente tiene derecho a poseer y gozar de una esperanza. El ser humano, en especial, a pesar de las adversidades de su entorno, no debe de perder el optimismo, ni la confianza en sí mismo, ni en los demás. Debe de creer que todo es factible y posible de realizar o de suceder si se anhela o desea con anticipación. Eso, es tener esperanza.
    Actualmente, estamos viviendo poco más de dos milenios de fe cristiana, en un mundo viejo -podría decirse que el sistema y modelo de producción capitalista y neoliberal va en debacle- con las consecuentes crisis y estragos que, a lo largo de su aplicación, dejo en la sociedad: como la mala distribución de los bienes; que deja una creciente desigualdad entre la élite que acumula gran parte de las riquezas y una mayoría de la población mundial sumergida en la pobreza. La perpetuidad de la hegemonía del poder, traducida en partidos políticos y gobernantes eternizados en posiciones altamente privilegiadas donde la máxima de “el poder es para poder y para mandar” encuentra su mayor eco.
    En ese sentido, es válido que la población se aferre a esperar a que algo nuevo y bueno va a ocurrir o suceder, eso es sinónimo de esperanza. Y como tal, la esperanza puede verse como un derecho humano, como una virtud teológica y moral y hasta como una característica o rasgo de la personalidad.
    Pero toda esperanza debe cimentarse a partir de ciertas prácticas (incluso actitudes) que nos lleven a construir un mundo sostenible, privilegiando el trazado del camino para una buena y sana convivencia. Que sea un camino donde la ética, el respeto, la solidaridad, la empatía, la complementariedad y el amor a la vida sean la guía para quienes anden por él.
    Y es, en este caminar, que los medios de comunicación y sus comunicadores (incluidas las redes sociales) forman parte esencial, como agentes de cambio, de este camino, un camino llamado vida con propósito, cuya tarea es divulgar y alentar el compromiso y la voluntad de “comunicar la esperanza”, comunicar para la vida, comunicar con sentido social para participar eficazmente en los procesos de transformación.
    De tal manera que los comunicadores, Independientemente que trabajen para algún medio, deben de fortalecer sus estrategias persuasivas y practicar una comunicación más positiva y resiliente (sin descuidar la crítica) basada en la esperanza, como una estrategia pragmática al fundamentar en sus mensajes y narrativas los valores que defienden y en la visión del mundo que quieren hacer realidad.
    Concluyendo, escribir y comunicar la esperanza es; comunicar desde mi interior, desde mis valores y creencias, con honestidad y ética, dándole voz a los que quieren ser escuchados -leídos o vistos- supliendo adjetivos por acciones, es comunicar para construir un mundo mejor para todos, donde todos tenemos un destino común; nuestro futuro.
    J. Alfredo Rodríguez C.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir
WhatsApp
Email
Facebook
X (Twitter)
LinkedIn

Noticias relacionadas

28 febrero 2025