En la capital aragonesa, los días 27 y 28 de marzo de 2025, se han programado diversas actividades para celebrar el centenario de la ordenación sacerdotal de san Josemaría, recordando la figura y el mensaje del fundador del Opus Dei.
En una nueva emisión del «Espejo de la Iglesia en Aragón» de COPE entrevistamos a Juan Herráiz, director del Centro Sacerdotal Alacet, organizador de las distintas actividades. A continuación, transcribimos la entrevista.
Rocío Álvarez: Cuéntanos brevemente, ¿quién fue san Josemaría y por qué fundó el Opus Dei?
J.H.: Sí, pues sencillamente podemos decir que san Josemaría fue un sacerdote aragonés, como dicen los jóvenes, un sacerdote 100×100 y aragonés 100×100, eso sí con corazón universal. Y recibió un carisma de Dios en una fecha precisa el 2 de octubre de 1928, que consistió en difundir la vocación, la llamada universal, a la santidad y al apostolado en medio del mundo. Todos los bautizados estamos llamados con vocación divina a la plenitud de la vida cristiana. Cualquier trabajo en esto, puede ser ocasión de encuentro con Dios, si se realiza por amor. Y San Josemaría decía que una expresión muy gráfica que se han abierto los caminos divinos de la tierra. En seguida se dio cuenta de una dificultad, que necesitaba personas que mostrarán esto no como una doctrina bonita, sino como una posibilidad real. Y eso es el Opus Dei, un grupo de personas que han recibido esa llamada de Dios y se comprometen a recibir una formación que les permita santificarse en su procesión y en su vida ordinaria. Luego lo conseguirán con mayor o menor acierto. A mí ganas no me faltan, pero no se lo ponemos a veces fácil al Señor.
R.Á.: Y aterrizando en la celebración del centenario de la ordenación de San Josemaría, ¿por qué es importante recordar este evento y qué es todo lo que se quiere celebrar con estas jornadas?
J.H.: Sí, yo diría que es importante por tres motivos. El primero, porque nos pone delante el fenómeno vocacional que es para todos. Cada uno debe preguntarse a que le llama el Señor y responder en libertad. Ya Benedicto XVI en una cita que me encanta decía: “ante Dios el corazón del hombre que le responde es más grande y más importante que todo el inmenso cosmos material”. Es una respuesta sublime. El segundo motivo es que san Josemaría muestra, de manera muy atractiva el sacerdocio, él lo entendía como un enamoramiento, una seriedad profesional. De hecho, cuando surge su vocación en Logroño al ver en la nieve las huellas de un Carmelita Descalzo tiene ahí una inquietud interior, se plantea que es lo que le pide el Señor, para qué está aquí, qué sentido tiene su vida, lo habla con su padre y le propone que posiblemente lo suyo sea el sacerdocio. Contaba que por primera vez vio llorar a su padre. Su padre le dijo, mira, Josemaría, lo has pensado bien, es muy duro no tener un amor humano, no tener una familia, no tener un hogar, has pensado el sacrificio que supone esto y san Josemaría le respondió, le dijo: “papá, sólo he pensado como tú cuando te casaste en el amor”. Entonces es una manera muy atractiva de vivir el sacerdote como un enamoramiento. Y, por último, me parece que es importante para la Diócesis de Zaragoza y en concreto para su seminario, una alegría muy grande y un motivo de agradecimiento a Dios tener un santo nuestro. Siempre tuvo una gran complicidad con la Virgen del Pilar y se conserva una imagen de la Virgen de Escayola con una inscripción en la base en la que está escrito de su puño y letra: ¡Domina, ut sit! – en latín – Señora que sea, que era su oración continua a la Virgen del Pilar para ser en su vida entero de Dios.
R.Á.: No sé si podrías adelantarnos algunos detalles sobre los actos que se van a celebrar los días 27 y 28 de marzo.
J.H.: Sí, desde la Biblioteca Sacerdotal Alacet hemos organizado 3 actos. Un acto académico, el día 27 en la Casa de la Iglesia, con algunas conferencias y una mesa redonda sobre el corazón universal del sacerdote, por la tarde a las 8 en la Iglesia de San Carlos, donde recibió toda la formación y fue ordenado sacerdote, tendrá lugar a una vigilia de oración por las vocaciones sacerdotales. Y el viernes 28 también en San Carlos, tendrá lugar a una concelebración eucarística a las 12, seguida de una comida de confraternización para sacerdotes y seminaristas.
R.Á.: ¿Y quiénes van a ser los ponentes? ¿Va a venir también el Prelado?
J.H.: Sí, vienen de Roma el Prefecto del Dicasterio para el Clero, que es el organismo en la Santa Sede dedicado a la formación de los sacerdotes en todo el mundo y el Prefecto se llama el Cardenal Lázaro, que es surcoreano, un hombre profundamente espiritual, que hablará de la santidad y la misión de sacerdote. Viene como has dicho, el Prelado del Opus Dei que es Mons. Fernando Ocáriz, que es consultor de varios Dicasterios, desde el año 86, es consultor del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, miembro de la Pontificia Academia Teológica y su conferencia versará sobre la centralidad de la Eucaristía, la vida del sacerdote. Antes, habrá una presentación histórica por parte de un miembro de Instituto Histórico San Josemaría, José Luis González Gullón, que está escribiendo una biografía sobre San Josemaría, y a primera hora de la tarde, habrá una mesa redonda sobre el corazón universal del sacerdote, que intervendrán D. Esteban Aranaz, de la Diócesis de Tarazona. Misionero en China, en Shanghái; D. Jorge de Salas, sacerdote de Zaragoza de la Prelatura del Opus Dei residente en Suecia y es mostrar un poco el corazón universal de sacerdote que pasa desde oriente, occidente, pero también se hace presente en el mundo rural y por eso vendrá un sacerdote párroco rural en la Alpujarra que se llama D. D. Antonio Cobo. Estas serán las conferencias que habrá el día 27 en la Casa de la Iglesia.