Amados, llamados y enviados. Carta del obispo de Barbastro-Monzón. 23 de febrero de 2025

Ángel Pérez Pueyo
20 de febrero de 2025

¡Qué bien alineados estamos en nuestra Diócesis con la Iglesia española! Del 7 al 9 de febrero participé con tres mil personas en el Congreso sobre Pastoral Vocacional en el emblemático escenario del Madrid Arenas. De la Diócesis me acompañaban Nacho Cardona, Paco Cabrero, Jaime Cruz, Sergio Ibarz, Pablo Sánchez, Belén Monclús y Sor Paquita Giménez.

El día 10, acompañado en esta ocasión por el vicario general, tres animadores de la comunidad, la delegada de celebraciones, la ecónoma diocesana, la secretaria canciller, la coordinadora de medios y la vicedirectora del museo, estuvimos con el presbiterio de Tortosa compartiendo cómo estamos reestructurando nuestra organización diocesana para poderla «vocacionalizar», esto es, ponerla en clave de llamada-respuesta. Este es ahora el nuevo paradigma vocacional. Les hablamos de nuestra imagen emblemática de la orquesta que pretende hacer de nuestra Diócesis una verdadera familia de familias donde cada uno con su timbre de voz (vocación) característico ofrece lo mejor de sí haciendo converger las potencialidades de cada uno.

Nos sentimos en plena sintonía también con la Iglesia universal, con su modo de ser Iglesia sinodal. Desde la convicción de que Dios no hace basura soy consciente de que Dios cuando nos soñó, nos amó y nos creó con tantas potencialidades lo hizo para que, siendo realmente nosotros mismos, fuésemos fiel reflejo de su ternura en el mundo. Así la vida de cada uno cobra más sentido si cabe cuando plenifica la vida del otro.

La Iglesia universal, tu Diócesis, tu arciprestazgo, tu unidad pastoral, tu parroquia, el movimiento, la cofradía, el grupo apostólico al que perteneces no son estructuras, entes fríos, neutros, inertes sino una familia de familias (una orquesta). Cada uno de nosotros, con nuestros talentos y carismas, tiene un lugar y una misión en la comunidad (familia) donde poder visualizar su Reino (su cielo, su paraíso), su ternura y su bondad.

No hay una Iglesia de obispos, de curas, de monjas, de frailes o de laicos, sino una única y misma familia donde todos somos hijos por el bautismo aunque cada uno tengamos tareas específicas y diversas que desarrollar. Lo importante no es lo que hacemos sino lo que somos, esto es, ser la familia de Dios aquí en la tierra.

«Vocacionalizar» nuestra Diócesis conlleva crear una cultura vocacional, esto es, crear comunidades o microclimas donde todos podamos vivir y madurar nuestra fe para ofrecer nuestra vida al servicio de los demás.

Dios, que te ha llamado por tu propio nombre, que te ha adornado con su propia gracia, te invita a habitar y embellecer este nuevo paraíso donde te ha plantado. Regálate. Ofrece tu vida, toda entera. Y descubrirás realmente quién eres y para quién eres.

Con mi afecto y mi bendición,

Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

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